La frase: “La Cocina es el corazón de la casa” es una de las que mas puede describir esta reforma. Una familia numerosa y dos estancias que se reconvierten en un espacio amplio, divertido y acogedor para todos los días.

Nosotros somos muy “fans” de las cocinas abiertas, mayor sensación de amplitud, comodidad a la hora de trabajar y recoger y sobre todo nos encanta que permita compartir el tiempo con la familia. Esto es lo que hemos buscado en esta reforma…..un espacio en el que cocinar, comer y convivir.

 

Como veis en este plano (del antes y el después) en la distribución original, el salón y la cocina eran dos estancias independientes y muy próximas. Tras nuestra reforma, han pasado a estar ” juntas pero no revueltas”, es decir, separadas y a la vez unidas por un cierre de cristal y vidrio que permite que ambas estancias se adapten a las necesidades de sus dueños en cada momento.

Para integrar los dos ambientes (el de una cocina funcional y continuamente ocupada con un salón donde hacer la vida diaria), eran muy importantes los materiales. Las lamparas debían ser muy operativas a la vez que estéticas, el suelo debía ser sufrido y elegante y los muebles tanto del salón como de la cocina,  debían integrarse perfectamente. Para el suelo, optamos por colocar “a espiga”  un porcelanico imitación madera,  que le da un toque moderno y elegante y que además, era lo más adecuado ya que también formaría parte de la decoración del salón. Lo rematamos con un rodapié en DM blanco de 12 cms. , que además de ser un elemento divisor perfecto, ayuda a crear el contraste con la pared que va empapelada con un papel con hojas sobre fondo rosa, que dota a este espacio de una personalidad increible junto con la pintura verde. de Sobre el área de comida de la cocina, optamos por un alfombrado hidraulico en tonos suaves que remata el conjunto dándole además un toque acogedor.

Os enseñamos la evolución de este increible espacio en las fotos…..muy pronto el resto de la casa

Antes

Durante

Después